Actualizando nuestro viejo portátil con un disco SSD

ssd

Aprovechando las vacaciones veraniegas, me he decidido a hacer algo que venía pensando desde hace un tiempo: Sustituir el disco SATA de mi netbook eMachines em530 por un disco de estado sólido.

El disco elegido ha sido un Sandisk de 64 GB bastante normalito (39 €). Sustituye a un Hitachi de 160 GB; pero, en realidad, nunca necesité tanto espacio en el netbook. El interface es SATA III aunque el portátil es SATA II y eso limitará el resultado final del dispositivo, como es normal.

El cambio se hace en un abrir y cerrar de ojos. Cuestión de quitar cuatro tornillos de la parte trasera del equipo y colocarlo en su sitio. Muy fácil.

Lo primero que se observa es que el peso es menor. El equipo pasa de 1049  a 991  gramos una vez efectuado el cambio. No es que sea mucho, pero menos da una piedra 😀

Como el contenido del disco a retirar no era relevante para mí, decidí eliminar las particiones del mismo para poder efectuar test de escritura y lectura contra él y así ver, de forma objetiva, las diferencias en cuanto a prestaciones, de los dos dispositivos.

He utilizado gnome-disks, o simplemente “Disks” en Linux Mint, para realizar estas pruebas. Los resultados son muy alentadores. Las líneas azules representan las lecturas secuenciales, las rojas las escrituras y las verdes los accesos aleatorios.

hitachi

sandisk

Lo primero que observamos es  lo estable de las lecturas y escrituras efectuadas sobre el disco de estado sólido. Esto se evidencia, especialmente, en el acceso aleatorio y en lectura, en los que el disco SSD le da una soberana paliza al magnético.

Las cifras finales son, en lectura, 51,3 MB/s el Hitachi contra 265 MB/s el SSD de Sandisk. 40,7 MB/s contra 114 MB/s en escritura y unos increibles 17,84 mili-segundos contra 0,31 mili-segundos del disco de estado sólido en accesos aleatorios.

Ante estas cifras, tampoco hay que echar las campanas al vuelo. El disco duro es sólo uno de los componentes del equipo y, lógicamente,  procesador, memoria, tarjeta de vídeo, etc marcarán la velocidad del equipo en conjunto. Lo que sí es cierto es que el equipo mejora bastante y es más fluido; tanto más, cuanto más uso se haga del disco en el trabajo que esté realizando.

Por intentar tener una idea más objetiva de la mejora en prestaciones general del equipo, he hecho unas mediciones de la velocidad de arranque con el disco magnético original Hitachi y con el SSD de Sandisk. Todas las pruebas están hechas con Linux Mint 17 Qiana 64 bits. La cosa queda como sigue:

Arranque (desde pulsar el botón de encendido hasta que nos pide la contraseña)

Hitachi: 49 segundos 10 centésimas.

Sandisk: 31 segundos 29 centésimas

Presentación del escritorio (desde el ENTER en la contraseña hasta la aparición del fondo de pantalla)

Hitachi: 29 segundos 77 centésimas.

Sandisk: 17 segundos 96 centésimas

Apagado (desde pulsación del botón de apagado hasta apagado completo)

Hitachi: 22 segundos

Sandisk: 18 segundos 29 centésimas

Y ahora, con el disco magnético que he retirado y una cajita para montar discos de 2,5″ (5 €) ya tengo un drive de 160 GB para llevar de aquí para allá 🙂

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